SALUD

Expertos explican cómo el azúcar impulsa hábitos dañinos y cómo evitarlos

En Cancún, entre tanto calor y actividad, a muchos nos da por el antojo dulce. Y sí, es rico, pero resulta que nuestro cerebro está en un complot con la dopamina. La buena noticia es que la ciencia ya nos echó una mano para entender por qué las galletas nos llaman a gritos y, mejor aún, cómo decirles que no sin sufrir el intento. A ver si así, entre la playa y el camote, recuperamos la figura.

El consumo frecuente de azúcar se relaciona directamente con la liberación de dopamina en el cerebro, un neurotransmisor clave en los sistemas de placer y recompensa. Este mecanismo, según la profesora Diana Alicia Díaz Rizzolo, especialista en Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya, refuerza el comportamiento y genera una mayor necesidad de repetir la experiencia placentera, impulsando los antojos tras las comidas, durante el estrés o el cansancio.

Históricamente, el cuerpo humano desarrolló mecanismos para buscar alimentos energéticos ricos en glucosa para la supervivencia. No obstante, la disponibilidad constante de productos azucarados ha modificado estos patrones naturales, favoreciendo hábitos alimenticios poco saludables que pueden incrementar el riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Además, el cerebro asocia rápidamente emociones como la ansiedad, el estrés o el agotamiento físico con el consumo de azúcar, lo que lleva a muchas personas a buscar dulces incluso sin hambre real, creando un ciclo repetitivo donde se necesitan mayores cantidades para lograr la misma sensación de satisfacción.

Con el tiempo, el exceso de azúcar altera la respuesta del organismo a la saciedad y al equilibrio energético. Los expertos señalan que las dietas basadas en productos ultraprocesados suelen dificultar el control de los impulsos alimenticios y provocan cambios constantes en los niveles de energía. La relación emocional con el azúcar se fortalece también por factores sociales y culturales, ya que muchas celebraciones o momentos de descanso se acompañan de alimentos dulces, vinculando experiencias positivas con el consumo de productos altamente calóricos y con escaso valor nutricional.

Cómo controlar el deseo de dulce

Especialistas en nutrición sugieren varias alternativas saludables para reducir los antojos de azúcar:

  • Frutas frescas: Ayudan a estabilizar los niveles de glucosa en sangre y proporcionan una sensación de saciedad duradera, además de aportar fibra, vitaminas y antioxidantes.
  • Chocolate negro: Contiene menos azúcar que otros productos y posee antioxidantes beneficiosos para la salud cardiovascular, aunque su consumo debe ser moderado.
  • Semillas de chía: Gracias a su fibra soluble y grasas saludables, forman un gel en el intestino que prolonga la saciedad y mantiene estables los niveles energéticos.
  • Lentejas y proteínas vegetales: Su combinación de carbohidratos complejos y fibra evita los picos de glucosa y proporciona energía sostenida, disminuyendo la necesidad de snacks procesados.

El descanso también juega un papel crucial, pues la falta de sueño modifica el equilibrio hormonal, aumentando la grelina (hormona del hambre) y disminuyendo la leptina (señal de saciedad). Un cuerpo agotado busca fuentes rápidas de energía, lo que explica los antojos intensos de azúcar, como reportó La Verdad Cancun. Asimismo, el estrés libera cortisol, llevando al cuerpo a buscar energía rápida en forma de azúcar para responder a la tensión emocional.

Es fundamental adoptar estrategias para manejar el estrés y asegurar un descanso adecuado para apoyar un equilibrio metabólico saludable y reducir la dependencia del azúcar. Los cancunenses, con el ritmo de vida que a veces se lleva en la zona, pueden encontrar en estas recomendaciones una herramienta útil para su bienestar.

Preguntas frecuentes

Los antojos de azúcar están relacionados con la liberación de dopamina en el cerebro, que asocia el consumo de dulces con placer y recompensa, un efecto que se intensifica con el estrés o el cansancio.

Puede optar por frutas frescas, chocolate negro con moderación, semillas de chía y legumbres como las lentejas, ya que ayudan a estabilizar la glucosa y prolongan la sensación de saciedad.

Sí, la falta de descanso aumenta la producción de grelina (hormona del hambre) y disminuye la leptina (hormona de la saciedad), lo que intensifica el deseo de azúcar para obtener energía rápida.

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